0

Bolivia dividida

Bolivia parece estar en riesgo de fracasar como país. El apoyo al Presidente Evo Morales, que obtuvo el 53% de los votos en diciembre de 2005, representó una demanda de coexistencia democrática, cambio social y unidad nacional. Dos años después, el país está marcado por divisiones regionales, sociales, étnicas e ideológicas, y su gobierno está confundido y desorientado.

Morales presentó una reforma constitucional que incluía cambios a la concepción y el papel del estado, la propiedad privada y el manejo de los recursos naturales y los impuestos. Sus opositores han respondido proclamando su derecho a la autodeterminación y amenazando con boicotear el plebiscito con el que espera legalizar la reforma. Los partidarios de Morales amenazan con bloquear las carreteras.

Apenas tres de los nueve departamentos de Bolivia apoyan al gobierno, mientras que el 60% de la población se concentra en los otros seis departamentos, que representan el 70% del territorio del país y dos tercios de su PGB. Por tanto, el deseo del gobierno de imponer su voluntad a la mayoría del país resulta potencialmente peligroso.

De hecho, Bolivia, uno de los países más pobres de América Latina, se ha ido polarizando cada vez más. El conflicto no es entre el pueblo y unos cuantos oligarcas, como afirma el gobierno. La población urbana, que ya llega al 70% y está creciendo con rapidez, ha comenzado a quitar su apoyo a Morales, excepto en La Paz, El Alto y Oruro, y en los sectores más sindicalizados. Los campesinos e indígenas todavía lo apoyan, así como los militares de mayor rango.