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No solo con start-ups

CAMBRIDGE – Los países no se desarrollan haciendo más de lo mismo. Lo hacen cambiando lo que producen y la forma en que lo hacen. Crecen haciendo cosas que para ellos son nuevas; en resumen, innovan.

Muchos países han estado cambiando sus estrategias de crecimiento para reflejar esta visión. Pero los distraen algunos de los mayores –aunque atípicos– ejemplos de éxito.

Todos sabemos de Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg: veinteañeros que abandonaron la universidad para crear empresas que hoy valen miles de millones de dólares, ubicadas a la vanguardia de la innovación mundial. Sabemos de las muchas start-ups o empresas jóvenes que ellos y otros adquirieron años después por cientos de millones de dólares: Instagram, Skype, YouTube, Tumblr y, más recientemente, Waze. Entonces, ¿por qué no emular esos éxitos?

El problema principal es que esos casos son específicos al sector del software, que representa un patrón inadecuado para el resto de la economía.