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Gran Hermano, el Tíbet y el terremoto de Sichuan

SHANGHAI – Tras el férreo control de los medios durante la revuelta en el Tíbet vino lo que, para algunos, parece una cobertura mucho más abierta del devastador terremoto en la provincia de Sichuan. ¿Es éste un cambio en la estrategia mediática de China o apenas un cambio en la táctica a corto plazo?

Este interrogante se destaca en vista de la opinión pública china en la última fase de la crisis del Tíbet. Para gran consternación de los medios occidentales, el pueblo chino en todo el mundo se manifestó en contra de su cobertura supuestamente sesgada de los disturbios tibetanos. Catervas de expatriados y estudiantes chinos tomaron las calles en protesta por el prejuicio que percibían en los informes de prensa occidentales. Jóvenes iracundos incluso crearon sitios web como anti-cnn.com para expresar sus afrentas.

Los informes de prensa occidentales, alguna vez elogiados por su veracidad, ahora parecen desacreditados en toda China, aunque la compasiva cobertura por la pérdida de vidas en Sichuan puede haber redimido en parte a los medios occidentales. Incluso los liberales chinos admiten que los periodistas occidentales cometieron errores garrafales en el Tíbet, al utilizar imágenes recortadas y epígrafes falsos como evidencia del régimen de mano dura de China. Un artículo sarcástico publicado en el popular portal chino Tianya incluso llegó a decir que "la CNN es de la misma calaña que CCTV (Televisión Central China). Ambos hablan de manera grandilocuente y profusa sobre la imparcialidad. Irónicamente, ambos terminan siendo hipócritas".

Se puede decir que esta tendencia es un mal presagio para China. Pero el pesimismo es infundado. Gran parte de la ira china apunta a ciertos informes sesgados, no a los medios occidentales en general. Y cuando se analiza más de cerca la manera en que respondieron los chinos, tanto al malestar en el Tíbet como al terremoto de Sichuan, se ven señales tangibles de que los chinos están abrazando un mayor grado de libertad de expresión.