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La estrategia nixoniana de Joe Biden

STANFORD – El imperativo estratégico subyacente a las recientes reuniones cumbres llevadas a cabo por el presidente estadounidense Joe Biden en Europa fue el forjamiento de una respuesta occidental unida ante China. En las tres semanas transcurridas desde dichas cumbres, ha quedado claro que él logró su cometido.

Estados Unidos, Francia y Alemania están ahora esencialmente en la misma página. Todos y cada uno de estos países reconocen que es necesario un amplio acuerdo internacional para convencer a China sobre que debe aminorar su comportamiento agresivo. La actitud china se puso al descubierto en las declaraciones del presidente chino Xi Jinping realizadas este mes durante la conmemoración del centenario del Partido Comunista de China. Él advirtió que cualquier intento de interferencia con el ascenso de su país conducirá a “cabezas sangrientamente golpeadas contra una gran muralla de acero”.

En Asia, el imperativo estratégico de la administración Biden ha conducido a que se ponga mayor énfasis en “la tétrada” de democracias de Asia-Pacífico: Australia, India, Japón y Estados Unidos. A finales del mes pasado, Estados Unidos y Japón realizaron maniobras navales conjuntas para prepararse ante cualquier agresión china contra Taiwán. Y en Europa, tanto la OTAN como la Unión Europea han elevado a China a lo más alto de sus agendas políticas, después de que anteriormente ellos habían tratado de evitar tomar responsabilidades “fuera de la región”.

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