sachs336_XinhuaLi Xueren via Getty Images_xi jinping Xinhua/Li Xueren via Getty Images

Por qué EE. UU. debe cooperar con China

NUEVA YORK – La política exterior estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial se basó en una idea simple, tal vez quien mejor la expresó fue el presidente George W. Bush después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001: están con nosotros, o en contra nuestra. Estados Unidos debiera ser el líder y los aliados, seguirlo... ¡y pobres de los países que se opongan a su primacía!

La idea era tanto simple como simplista... y ahora quedó anticuada. Estados Unidos no enfrenta enemigos implacables, ya no lidera una alianza poderosa y puede obtener muchos más beneficios cooperando con China y otros países que enfrentándolos.

El expresidente Donald Trump fue una caricatura grotesca del liderazgo estadounidense; insultó, amenazó e impuso tarifas unilaterales y sanciones financieras a otros países para obligarlos a doblegarse ante sus políticas: hizo pedazos las convenciones multilaterales. Sin embargo, la política exterior de Trump enfrentó sorprendentemente poca resistencia dentro de EE. UU. Hubo más consenso que oposición frente a las políticas trumpistas anti-China, y poca resistencia a las sanciones a Irán y Venezuela, a pesar de sus catastróficas consecuencias humanitarias.

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