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Más allá de la solución de dos estados

NEW HAVEN – Mientras el caos en Medio Oriente empeora, parece que la suerte de los palestinos ha quedado en segundo plano para la diplomacia. De hecho, desde que en 2014 Israel lanzó la operación Escudo Protector en Gaza, la solución de dos estados está en terapia intensiva, a pesar de los heroicos esfuerzos por revivirla del secretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry. Muchos en la región y en otras partes creen que ya está muerta.

Pero eso supone un nuevo problema. Si los palestinos no tendrán un estado propio, tarde o temprano muchos empezarán a exigir el derecho a votar en las elecciones israelíes. Será una ardua lucha. Israel apoyó tanto tiempo la idea de los dos estados, en parte, para sacar de discusión la cuestión del voto palestino.

¿Cómo lograr un nuevo orden más inclusivo y legítimo? Algunos elementos de una salida constructiva están ocultos a la vista de todos.

Poco después de la firma del tratado de paz de 1994 entre Israel y Jordania, quien era ministro de asuntos exteriores de Israel, Shimon Peres, propuso consolidar el acuerdo mediante una zona económica conjunta en la frontera. La idea se convirtió en el Jordan Gateway Industrial Park (JGIP), una zona económica especial (ZEE) de 140 hectáreas sobre las márgenes israelí y jordana del río Jordán, cerca de Haifa.