John Overmyer

Más allá de la pandemia

NUEVA YORK -- La Organización Mundial de la Salud acaba de declarar oficialmente que el virus de la gripe H1N1 constituye una pandemia mundial. Los gobiernos, las organizaciones internacionales y las personas de todo el mundo están centrados correctamente en luchar contra ella.

La velocidad con la que el virus H1N1 se ha extendido a casi todos los continentes pone de relieve nuestra interdependencia mutua. En la actualidad, las repercusiones de la enfermedad en un país acaban sintiéndose en todos. Así, pues, cualquier reacción eficaz debe estar basada en el sentido de la solidaridad mundial y en el interés propio, en el mejor sentido del término.

Debemos reconocer una vez más que a este respecto todos vamos montados en el mismo tren. Cuando una nueva enfermedad recorre el mundo, el acceso a las vacunas y los medicamentos antivirales no puede estar limitado a quienes puedan pagarlos. Las naciones ricas no pueden abrigar la esperanza de conservar la salud, si las naciones pobres la pierden. Se deben compartir transparente y rápidamente las muestras de virus y la información sobre ellos. Los gobiernos y las empresas farmacéuticas más importantes deben velar por que las naciones más pobres reciban los suministros médicos que necesitan.

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