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Después de Fukushima

VIENA – La energía nuclear se ha vueltoamp#160; más segura desde que se produjo el devastador accidente hace un año en Fukushima, Japón. Será todavía más segura en los próximos años siempre y cuando los gobiernos, los operadores de las instalaciones nucleares y los reguladores no bajen la guardia.

El accidente de Fukushima lo originó un terremoto y un tsunami de una severidad sin precedentes. No obstante, como lo han reconocido las autoridades japonesas, los errores humanos y de organización también tuvieron un impacto importante.

Por ejemplo, las autoridades encargadas de la regulación nuclear de Japón no eran lo suficientemente independientes, y la supervisión del operador de las instalaciones nucleares, TEPCO, era deficiente. En el lugar, en Fukushima, el suministro de energía de reserva, que es esencial para mantener las funciones de seguridad vitales como el enfriamiento de los reactores y las barras de combustible gastado, no estaba adecuadamente protegido. La capacitación para responder a accidentes graves era inadecuada. En el sitio y a nivel nacional, hacía falta la capacidad integrada de respuesta a emergencias.

Los errores humanos y de organización no son únicos en Japón. Fukushima fue una alerta para todos los países que usan energía nuclear. Provocó un examen de conciencia y el reconocimiento de que en ningún lado se puede dar por garantizada la seguridad. Ya se han identificado las principales del accidente.