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Después de Ben Laden

NUEVA YORK – La muerte de Osama ben Laden a manos de fuerzas especiales de los Estados Unidos constituye una importante victoria contra el terrorismo mundial, pero es un hito, no un punto de inflexión, en la que sigue siendo una lucha permanente y sin un fin previsible.

La importancia de lo logrado se debe en parte al relieve simbólico de Ben Laden. Ha sido un icono, que representaba la capacidad de golpear con éxito contra los Estados Unidos y Occidente. Ahora dicho icono ha quedado destruido.

Otra consecuencia positiva es el efecto demostrado de las operaciones contraterroristas llevadas a cabo por soldados de los EE.UU. A consecuencia de ello, algunos terroristas –es de esperar– decidirán pasar a ser ex terroristas... y algunos jóvenes radicales podrían ahora pensárselo dos veces antes de decidir meterse a terroristas, para empezar.

Pero toda celebración debe ir atemperada por ciertas realidades. Con todo lo satisfactoria que es la desaparición de Ben Laden, no se debe equipararla con el fin de la amenaza terrorista.