Paul Lachine

El mundo onírico de Ben Bernanke

BERKELEY – El Presidente de la Junta de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no está considerado un oráculo, como ocurría con su predecesor, Alan Greenspan, antes de la crisis financiera, pero los mercados financieros estuvieron muy atentos al discurso que pronunció en Jackson Hole (Wyoming) el 26 de agosto. Lo que oyeron fue un poco lioso.

En primer lugar, Bernanke no propuso ninguna otra flexibilización de la política monetaria para apoyar la estancada –o, mejor dicho, inexistente– recuperación. En segundo lugar, aseguró a sus oyentes que “esperamos que continúe –y, de hecho, se intensifique– una recuperación moderada”, porque “las familias han logrado algunos avances en la reparación de sus balances ahorrando más, endeudándose menos y reduciendo sus cargas en forma de pago de intereses y de deuda”. Además, la bajada de los precios de los productos básicos “contribuye a aumentar el poder adquisitivo de las familias”.

Por último, Bernanke afirmó que “los factores fundamentales del crecimiento de los Estados Unidos no parec[ía]n haber resultado alterados permanentemente por las sacudidas de las cuatro últimos años”.

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