0

¿Bárbaros en la Puerta?

Los forasteros "lumpen" de Europa se están volviendo locales conforme el péndulo político del Continente oscila hacia la derecha. Después de Holanda y de Francia, Alemania podría ser la siguiente (las elecciones alemanas tendrán lugar en otoño y el candidato de centro derecha, el Ministro y Presidente Stoiber de Bavaria, es el favorito en la actualidad). España, Austria, Italia, Dinamarca y Portugal ya tienen gobiernos de centro derecha. Esta oscilación no sólo marca el retorno de partidos y políticas conservadoras tradicionales -gobiernos más pequeños, más atención a los intereses del capital- al poder. Algo nuevo sucede ahora.

Lo que es nuevo es el hecho de que muchos de los actuales gobiernos de centro derecha son apoyados por partidos populistas o nacionalistas. En Italia, Holanda, Austria y Dinamarca hay o una coalición o un gobierno minoritario apuntalado por el apoyo de partidos populistas de derecha. En Francia el gobierno se compone de políticos de la corriente principal de centro derecha. Sin embargo, el presidente Chirac le debe su victoria al éxito del Frente Nacional, agrupación de extrema derecha.

Esa es una novedad decisiva. En el pasado, las contiendas políticas de Europa eran peleadas entre los partidos de izquierda que representaban los intereses laborales y los partidos de derecha que representaban los intereses del capital. Los partidos de centro que representaban a las clases medias y moderaban los extremos ideológicos de derecha e izquierda eran sólo puntos de giro. Hoy día, las diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha son nebulosas. Entonces, una nueva estirpe de políticos y un nuevo electorado mantienen el balance del poder.

El éxito de los partidos populistas de derecha puede atribuirse en gran parte a las fallas de los gobiernos con tendencias de izquierda. El decepcionante desempeño económico de Europa se encuentra en la raíz de eso. El desempleo europeo se mantiene alto y el crecimiento de la productividad (y por tanto los estándares de vida) ha disminuido desde mitades de la década de 1990. Incluso los electores que no consideran mucho la economía perciben la sorprendente diferencia que existe con Estados Unidos (EEUU), en donde el crecimiento de la productividad se ha disparado por los cielos desde mitades de la década de 1990 y el desempleo es mucho menor. Algunos electores han empezado a pensar que su bienamado estado de bienestar europeo podría ser el culpable.