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A China le llegó la hora de la bancarrota

BEIJING – Los empresarios de China siempre han necesitado resistencia, pero ahora deben acostumbrarse al espectro de la quiebra. Ya que China hoy tiene un código de quiebras exigente, y las cortes del país están empezando a aplicarlo con rigor.

La legislación sobre quiebra en China empezó inmediatamente después de que Deng Xiaoping lanzara sus reformas pro-mercado hace tres décadas. La Ley de Quiebras Empresariales (Implementación Experimental), la primera de su tipo, se sancionó en 1986. Su ejecución, sin embargo, se vio entorpecida por su estrecho margen de aplicación, la falta de leyes correspondientes para regular la reestructuración corporativa, la excesiva intervención gubernamental, una incompatibilidad con el procedimiento de quiebras basado en las reglamentaciones en vigencia en aquel momento, errores técnicos y una incapacidad general para hacer que el código resultara operativo.

De modo que, en 2006, se sancionó una versión revisada de la ley, lo que marcó un hito importante en los esfuerzos de China por construir un sistema legal efectivo al tiempo que avanza hacia una economía de mercado. Comparado con el código de quiebras original, el de 2006 está firmemente arraigado en las necesidades de una economía de mercado.

En primer lugar, apunta a asegurar que se cumpla con las obligaciones de manera ecuánime y regular cuando un deudor se vuelve financieramente insolvente. En consecuencia, busca proteger los derechos legales tanto de los acreedores como de los deudores.