0

De vuelta a Afganistán

Mientras las incesante violencia en Irak captura la atención de los titulares noticiosos del mundo, Afganistán todavía lucha por lograr la paz. El parlamento del país está lleno de caudillos locales, el de las drogas es un negocio floreciente y la violencia va en aumento.

Esta semana, los líderes del mundo tienen una oportunidad de dirigir los acontecimientos por un camino nuevo y más esperanzador, cuando se reúnan en Londres para fraguar un nuevo pacto con Afganistán, en base al Acuerdo de Bonn de 2001, que estableció gran parte del marco para un Afganistán democrático, pero dejó mucho por hacer en la superación del trágico legado de un país desgarrado por la guerra.

Difícilmente podría ser mayor la necesidad de prestar nuevamente atención a Afganistán. Las décadas de abandono y la intervención extranjera dejaron al país en ruinas, con resonancias en todo el mundo. Hoy a todos nos conviene ayudar a reconstruir el país.

El comercio de drogas es un ejemplo del largo alcance de la inestabilidad local. Se estima que, el año pasado, el valor de las drogas producidas en Afganistán –el mayor proveedor mundial de opiáceas- llegó al 25% del PIB.