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¿Qué puede esperarse de Trump?

WASHINGTON, DC – Decir que las primeras semanas del gobierno del nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, causaron polémica sería decir poco. La inauguración del mandato fue saludada con grandes protestas (que continúan) en todo el territorio estadounidense y el mundo. En tanto, Trump se declaró en guerra contra la prensa estadounidense opositora y mantuvo agrias conversaciones telefónicas con líderes de países amigos.

Pero los observadores dentro y fuera de los Estados Unidos que, preocupados y perplejos, buscan descifrar la orientación general del nuevo gobierno deberían guiarse por cinco pautas generales, y no fijarse demasiado en hechos puntuales.

En primer lugar, el inicio de todos los gobiernos estadounidenses siempre es desordenado: vacilan, generan confusión y dicen y hacen cosas de las que luego se retractan, o que al menos lamentan. Algunos funcionarios resultan inadecuados para la tarea encomendada y dejan el gobierno en pocos meses.

Muchos de los traspiés que se dan al principio de una presidencia se deben a un defecto del sistema político estadounidense. Al asumir el cargo, los nuevos presidentes no tienen un equipo completo en funciones, y deben esperar a que se confirmen las designaciones de los miembros del gabinete y otros funcionarios (verdaderos responsables de la marcha del gobierno). En sus dos primeras semanas, la administración Trump apenas consistió en unos pocos asistentes perdidos en la inmensidad de la Casa Blanca. Como sus predecesores, el nuevo gobierno se asentará y acomodará con el tiempo (a menos que no lo haga).