0

Opciones asiáticas substitutivas del plan de rescate de los bancos del G7

Como dice el refrán, lo que no te mata te fortalece. Sin embargo, pese al entusiasmo infundido por los planes de rescate que los Estados Unidos y Europa han revelado desde la reciente cumbre del G7, sigue sin estar claro que esos salvavidas sean lo bastante potentes para permitir a los bancos recuperarse rápidamente de la crisis crediticia.

Los compromisos billonarios formulados hasta ahora por los gobiernos, con la excepción del de Gran Bretaña, han ido orientados a restablecer la confianza de los mercados en lugar de a curar el foco de la enfermedad bancaria. Así, pues, sería una buena idea que miraran a Asia en busca de ayuda para desempeñar esa tarea de la forma correcta tanto desde el punto de vista de la estrategia como del de la financiación.

Para poner fin a la crisis, es necesario no sólo aliviar la escasez de liquidez, sino también reparar los balances de los bancos y reconstruir su base de capital. Mientras que el momento actual requiere un planteamiento sistemático, las soluciones ofrecidas han sido inconexas o insuficientes. Las garantías para el préstamo interbancario no reducirán los créditos fallidos; la compra de créditos fallidos no mejorará la capacidad de los bancos para prestar y, al tomar participaciones minoritarias en bancos muy conocidos, se pasan por alto los más pequeños, que tienen las mismas probabilidades de estar afectados por la deuda de las hipotecas de riesgo y, por tanto, incapacitados para prestar servicios a las empresas y los consumidores locales que engrasan la economía.

Uno de los motivos de asombro que entrañan las medidas para resolver la crisis ha sido la falta de una iniciativa clara para inspeccionar detenidamente los balances de los bancos. Los reguladores necesitan saber exactamente cuántos bancos tienen problemas y hasta qué punto es difícil su situación para formular y aplicar soluciones específicas. Las medidas que los gobiernos asiáticos adoptaron para reparar sus sectores financieros durante la crisis asiática de hace diez años podrían brindar un patrón para los planes de rescate estadounidense y europeo.