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El trío de Asia cumple cuatro años

SEÚL – Como muchas regiones del mundo, el Asia nordoriental afronta varias amenazas políticas graves a la hora de crear una estructura viable de paz, pero, en vista del poder en ascenso de China, semejante estructura regional resulta tanto más necesaria para que la actual falta de confianza no acabe en antagonismo militar.

Las relaciones entre las tres mayores potencias de la región –China, Corea del Sur y el Japón– están cargadas de disputas territoriales y amargos legados históricos del colonialismo japonés. Naturalmente, la interdependencia económica se ha intensificado a lo largo de los tres últimos decenios, pero el nacionalismo sigue siendo un instrumento útil para la movilización política... y la manipulación para fines internos y diplomáticos.

Además, aunque la Guerra Fría acabó hace dos decenios, Corea del Sur y China siguen siendo naciones divididas. Además, el desarrollo por parte de Corea del Norte de armas nucleares, su fragilidad económica y su incertidumbre sobre su futuro mismo como Estado son motivos de profunda ansiedad entre sus vecinos.

Sin embargo y pese a todos esos obstáculos, hay señales de que está surgiendo un impulso en pro de una mayor cooperación regional para superarlos. La reciente cumbre trilateral de China, Corea del Sur y el Japón es la cuarta reunión de esa clase que se celebra, además de los contactos que se producen en las reuniones internacionales, como, por ejemplo, las cumbres de la ASEAN.