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La cambiante dinámica del poder en Asia

NUEVA DELHI – En un momento en que Asia está en transición y se cierne sobre ella el espectro de un desequilibrio del poder, se ha vuelto esencial invertir en la cooperación institucionalizada para reforzar la estabilidad estratégica de la región. Después de todo, Asia no sólo se está convirtiendo en el eje de los cambios geopolíticos globales, sino que los retos a que se enfrenta también tienen un peso en los desafíos estratégicos internacionales.

La cambiante dinámica del poder de Asia se refleja también en la política exterior cada vez más firme de China, en la exigencia de una relación de "igualdad" con Estados Unidos del nuevo gobierno japonés y en la agudización de la rivalidad sino-india, que ha conducido a la reactivación de las tensiones fronterizas en el Himalaya.

Todo eso pone de relieve los propios desafíos a que se enfrenta Estados Unidos, que se están exacerbando debido a la erosión de su dominio económico global y a su participación en dos guerras. Esos desafíos requieren una mayor cooperación entre Estados Unidos y China para garantizar un flujo ininterrumpido de capitales desde China, así como el apoyo político chino en cuestiones difíciles que van desde Corea del Norte y Birmania hasta Pakistán e Irán.

Pero justo cuando la política sinocéntrica de Estados Unidos en Asia se hacía notar, Japón advirtió que no puede seguir siendo un fiel sirviente de la política estadounidense de manera indefinida. El gobierno del Primer Ministro Yukio Hatoyama está tratando de realinear su política exterior y de rediseñar el acuerdo de 2006 sobre la base militar estadounidense en Okinawa. También anunció que pondría fin a la misión de suministro de combustible en el Océano Índico que llevaba a cabo desde hace 8 años en apoyo a la guerra en Afganistán encabezada por Estados Unidos.