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Asia en el mundo

NUEVA YORK – Antes de asumir como secretario general de la ONU, era un diplomático asiático. Mientras fui ministro de Relaciones Exteriores de la República de Corea, mi gobierno y yo defendimos fuertemente la tregua con el Norte. Cuando algunos en el mundo reclamaban sanciones y una acción punitiva, Corea del Sur defendió el diálogo.

Eso exige hablar pero también escuchar. Significa aferrarse a principios, pero también intentar entender a la otra parte, por más irracional o intransigente que pudiera parecer por momentos.

Ese sigue siendo mi estilo en las Naciones Unidas. Creo en el poder de la diplomacia y el compromiso. Priorizo el diálogo por sobre el debate o la declaración. Por sobre todo, busco resultados.

Estamos haciendo justamente eso ahora en Myanmar. Mi asesor especial, Ibrahim Gambari, ha regresado a Yangon. Sus instrucciones son las de ser el intermediario honesto, el facilitador de un diálogo entre el gobierno y los líderes de la oposición, particularmente Aung San Suu Kyi. El objetivo es que el gobierno de Myanmar libere a todos los estudiantes y manifestantes detenidos, dialogue con la oposición, avance hacia una sociedad más democrática y vuelva a formar parte de la comunidad internacional.