A woman sews a cloth in a local garment shop in Dhaka K M Asad/Getty Images

Frente a la robotización, invertir en las personas

MANILA – Hay una fábrica textil en Bangladesh donde se reúnen el pasado, el presente y el futuro. En un taller hay trabajadores que tejen a mano; en otro, personas y máquinas trabajan juntas. Y en el tercero, sólo hay robots.

Este lugar puede parecer un anacronismo, ya que la idea convencional es que los robots reemplazarán a los seres humanos en la industria textil y muchas otras. Pero en realidad, es una respuesta inteligente a la forma en que probablemente se desarrollará la Cuarta Revolución Industrial en Asia, donde, como en otras partes, los avances tecnológicos están transformando rápidamente industrias y economías, al desdibujar las fronteras entre los mundos físico, digital y biológico.

Pero gran parte de Asia todavía no está lista para los robots, y no es sólo por temor al desempleo masivo. En 2014, las fábricas chinas fuera del sector automotriz sólo empleaban a 11 robots por cada 10 000 trabajadores, y las automotrices, 213 por cada 10 000; esto es varios centenares menos que en Japón, Estados Unidos o Alemania.

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