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El Big Bang económico de la Argentina

FRÁNCFORT – La semana pasada, el gobierno de Mauricio Macri, el recientemente electo presidente argentino, lanzó un plan audaz para revitalizar una economía herida y atormentada, aquejada por un alto nivel de inflación. En un momento de condiciones de crisis desalentadoras, no deberíamos subestimar la importancia de este paso no sólo para la Argentina, sino también para otros países, cuyos líderes buscan atentamente pistas sobre cómo lidiar con sus propias aflicciones económicas.

Gracias a años de mala gestión económica, la economía de Argentina ha venido teniendo un mal desempeño desde hace décadas. Los gobiernos anteriores intentaron no hacer elecciones difíciles en materia de políticas y complicaron cuestiones fundamentales implementando controles ineficientes que distribuyeron recursos de manera extremadamente errónea y minaron la capacidad de la Argentina de generar las ganancias de divisas necesarias para cubrir su factura por importaciones, lo que resultó en una escasez doméstica. La reciente caída de los precios de las materias primas ha exacerbado la situación, mermando el poco dinamismo de crecimiento que había dejado la economía y, a la vez, alimentando la inflación, profundizando la pobreza y propagando la inseguridad económica y la inestabilidad financiera.

En teoría, los gobiernos en este tipo de situaciones tienen cinco opciones básicas para contener las condiciones de crisis, a la espera de que los efectos de las medidas revigoricen el crecimiento y los motores de crecimiento.

·         Dilapidar las reservas financieras y la riqueza que se acumularon cuando a la economía le iba mejor.