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Argentina: Detenida en el tiempo

Argentina está detenida en el tiempo. Se suponía que las reformas políticas y económicas de la última década sacarían al país de su crisis económica crónica. En abril de 1991, el ministro de economía, Domingo Cavallo, ligó el valor del peso argentino con el del dólar estadounidense a una paridad de uno a uno, dando inicio a una era de reformas radicales. Sin embargo, diez años después, el mismo señor Cavallo está intentando evitar una recesión y la suspensión de pagos.

El ciclo de la crisis en Argentina es difícil de entender. En los últimos diez años se privatizaron industrias y la seguridad social y se liberalizó el comercio internacional. Se controló un déficit presupuestal crónico, se actualizó la infraestructura y se fortaleció al sector bancario.

Todo lo anterior, junto con la estabilización de la moneda, propició un boom económico en Argentina que duró hasta 1995, al tiempo que la inversión extranjera fluía al país. Ese año, la economía sufrió un retroceso por la crisis financiera en México. El crecimiento se recuperó con fuerza hasta 1998. Desde entonces, la economía se ha enfrentado a una recesión prolongada y el gobierno está teniendo problemas para refinanciar la deuda pública. Abundan los temores respecto a una suspensión de pagos.

Empezando con Cavallo, los promotores de Argentina afirman que estos problemas son transitorios y culpan de las dificultades del país a los desórdenes en los mercados financieros internacionales y a la fuerza excesiva del dólar con respecto al euro, lo que reduce la competitividad exportadora del país. La devaluación en Brazil en 1999 también socavó esa competitividad. Los bajos precios en los mercados mundiales y el proteccionismo en contra de los productos agrícolas para exportación de Argentina son factores adicionales.