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¿Estamos preparados para una economía mundial multipolar?

WASHINGTON, DC – En un momento en que la economía global se ve afectada por una crisis de confianza, desequilibrios estructurales y perspectivas de crecimiento apagado, mirar diez años para adelante para predecir el curso del desarrollo exige un trabajo cuidadoso y algo más que sagacidad. Lo que se necesita es una estrategia multifacética que combine un sentido de la historia con un análisis meticuloso de las fuerzas actuales, como el cambio en el equilibrio del crecimiento global hacia el mundo emergente.

Un pronóstico de esta naturaleza también exige entender cómo las economías avanzadas aceptan ese cambio, y cómo el sistema monetario internacional se ajustará en consecuencia. Tras haber estudiado estos factores, creemos que la economía mundial está al borde de un cambio transformador –la transición hacia un orden económico mundial multipolar.

A lo largo de la historia, se trazaron y se volvieron a trazar paradigmas de poder económico de acuerdo con el ascenso y la caída de aquellos países mejor equipados para impulsar el crecimiento global y ofrecer estímulo a la economía global. La multipolaridad –vale decir, más de dos polos de crecimiento dominantes- a veces fue una característica clave de la economía mundial. Pero en ningún momento en la historia moderna los países en desarrollo estuvieron a la vanguardia de un sistema económico multipolar.

Todo está dado para que este patrón cambie. Para 2025, seis economías emergentes –Brasil, China, India, Indonesia, Corea del Sur y Rusia- en conjunto representarán aproximadamente la mitad del crecimiento global. El sistema monetario internacional probablemente deje de estar dominado por una moneda única a lo largo del mismo período. A medida que persigan oportunidades de crecimiento en el exterior y se vean alentadas por políticas mejoradas a nivel nacional, las corporaciones de los mercados emergentes desempeñarán un papel cada vez más prominente en los negocios globales y en las inversiones transfronterizas, mientras que grandes concentraciones de capital fronteras adentro les permitirán a las economías emergentes convertirse en actores elementales en los mercados financieros.