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¿Son los terroristas unos dementes?

ORLANDO – Uno de los más comunes malentendidos populares sobre las causas del terrorismo es el de que los terroristas han de ser unos “dementes” para hacer lo que hacen. Esa idea es tan falsa como consoladora.

Los conservadores en los Estados Unidos, por ejemplo, despotrican contra la “locura” de los terroristas islámicos y consideran los intentos de entender el terrorismo formas de contemporización o de progresismo extremoso. A raíz del 11 de septiembre de 2001, en particular, muchos derechistas entendieron equivocadamente el intento de entender o explicar las acciones de los terroristas como encaminado a justificarlas.

Sin embargo, no es la primera vez. Después de la segunda guerra mundial, el mito del “nazi loco” ejerció una profunda influencia en la imaginación popular; desde luego, sólo unos dementes podían perpetrar algo como el Holocausto, pero las investigaciones de ciencias sociales en los decenios de 1940 y 1950, incluidas las entrevistas con dirigentes nazis supervivientes, demostraron que los miembros de la jerarquía gubernamental alemana no sólo eran cuerdos, sino también muy inteligentes.

Además, a comienzos del decenio de 1960, el psicólogo social Stanley Milgram había mostrado que americanos comunes y corrientes estaban dispuestos a hacer casi cualquier cosa al obedecer a una autoridad malévola. Es famoso su experimento por el cual indujo a personas de diversas clases sociales y profesiones a administrar lo que creían ser descargas eléctricas cada vez más fuertes a una víctima indefensa (representada por un actor) sentada en una habitación contigua y sus conclusiones se han reproducido en todo el mundo.