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La educación virtual en el mundo árabe

DUBÁI – La educación es un viejo problema del mundo árabe; el acceso inadecuado a formación de alta calidad contribuye a un creciente déficit de capacidades que deja a muchos jóvenes (incluso graduados) sin empleo ni esperanzas. En una región azotada por el conflicto y el desorden, resolver este problema no será fácil. Pero una modalidad educativa audaz e innovadora puede ayudar a lograrlo.

Ninguna estrategia por sí sola puede garantizar la solución de los desafíos educativos del mundo árabe. En la recientemente creada Fundación Abdulla al-Ghurair para la Educación, con una dotación de 1100 millones de dólares y el mandato de ofrecer becas a los jóvenes árabes para ampliar sus oportunidades, hemos pensado mucho en la eficacia (y eficiencia económica) de las diversas posibilidades. Y hay una que se destaca: la enseñanza virtual.

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Los países árabes ya están haciendo grandes avances en la ampliación de la conectividad a Internet. Se calcula que en 2018 el mundo árabe tendrá unos 226 millones de usuarios de Internet, cifra que equivale a más del 55% de la población y es casi 7% más que el promedio mundial. Pero la inmensa mayoría de los jóvenes usan Internet por las redes sociales, no por motivos económicos o educativos. Eso implica perderse una gran oportunidad, especialmente en vista de los avances que se han hecho en mejorar la eficacia y el atractivo de la educación virtual.

Hoy en día, las mejores universidades del mundo dan cursos de informática e ingeniería a través de Internet. Y contra lo que suele creerse, no se trata simplemente de publicar clases grabadas de dos horas sin componente práctico: los cursos incluyen breves tutoriales en video, actividades interactivas para practicar los conceptos en escenarios realistas, y el uso de cuestionarios y evaluaciones por parte de los compañeros, que dan a los estudiantes información valiosa sobre su avance. Gracias a este modelo en rápida evolución, hoy la enseñanza virtual es una mejor alternativa que nunca a la educación tradicional.

Esto es muy bueno para los países árabes, ya que la provisión de educación a través de Internet resuelve algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan sus sistemas educativos.

En primer lugar, la cantidad de jóvenes que necesitan un acceso económico a la educación es inmensa. Pero en cuanto una comunidad tiene acceso a Internet (y el mundo árabe lo tiene cada vez más), ampliar el alcance de la educación virtual, para que llegue a los millones de jóvenes que hoy no estudian o no tienen acceso a instituciones educativas de calidad, es relativamente barato.

Las pocas instituciones de educación superior buenas que hay en el mundo árabe no tienen lugar para tantos estudiantes. E incluso si lo tuvieran, no es seguro que quieran dárselo. Hemos visto con nuestros propios ojos a universidades de la región y el mundo cerrarles las puertas en la cara, con enormes obstáculos burocráticos y financieros, a refugiados de Siria y otros lugares.

El segundo desafío es la baja calidad de la educación actual. Las instituciones terciarias de la región llevan demasiado tiempo funcionando sin necesidad de probar que proveen una educación a la altura de las normas y expectativas mundiales. La enseñanza virtual facilitaría enormemente medir los avances y asegurar que los estudiantes adquieran conocimientos y habilidades que realmente puedan usar.

Al mismo tiempo, la educación virtual puede facilitar la introducción de nuevos métodos innovadores de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo, reducir el papel del dictado de clases tradicional y de la memorización puede crear lugar para el uso de herramientas de enseñanza personalizada y autocronometrada como las que usan los profesores que dan cursos masivos abiertos en EdX y otras plataformas educativas virtuales.

En tercer lugar, el mundo árabe se enfrenta al desafío de la educación continua. Para triunfar en un entorno económico tan cambiante como el actual, donde la tecnología vuelve innecesarios muchos empleos y premia una mayor especialización, los trabajadores de todo el mundo deben actualizar o ampliar en forma continua sus habilidades.

En el mundo árabe de hoy, solo los jóvenes pudientes sin compromisos familiares o laborales pueden acceder a la educación continua, en la forma de cursos de posgrado de grandes universidades. Pero los cursos virtuales abiertos pueden emparejar el campo de juego, al ofrecer a los estudiantes credenciales reconocidas que mejoren sus perspectivas profesionales.

Pensando en todo esto, hemos creado el Programa al-Ghurair de Becas para Aprendizaje Abierto, que busca poner la mejor educación del mundo al alcance de la juventud árabe por medio de programas de grado virtuales. Y apuntamos alto: nuestra primera colaboración es con el MIT, una institución líder en enseñanza virtual abierta.

Juntos, el MIT y el Programa de Becas para Aprendizaje Abierto crearán dos nuevos programas de “micromaestría” formados por cinco cursos de doce semanas de duración en temas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (CTIM) que hoy no se enseñan en el mundo árabe. Esperamos que estos programas (accesibles a jóvenes de países árabes y del resto del mundo) conciten mucho interés de los estudiantes y un firme apoyo de los empleadores.

Pero para maximizar el impacto de nuestra inversión, se necesita un cambio en la imagen del aprendizaje virtual, lo que demanda un esfuerzo conjunto de las instituciones educativas, los gobiernos y el sector privado. Las instituciones educativas árabes deben empezar a explorar el desarrollo de programas virtuales de alta calidad. Por su parte, los gobiernos deben reconsiderar su posición respecto de reconocer la validez de cursos virtuales dictados por instituciones creíbles con acreditación internacional. En cuanto al sector privado, la clave está en premiar a los empleados que obtengan títulos y certificaciones a través de programas de educación virtual.

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Mientras tanto, la Fundación Abdulla al-Ghurair para la Educación iniciará un esfuerzo concertado para que la juventud árabe tenga acceso a carreras innovadoras en las áreas CTIM, dictadas a través de Internet por las mejores universidades del mundo. No hacerlo implica el riesgo de permitir que la mayoría de los jóvenes árabes quede marginada.

Traducción: Esteban Flamini