A White Supremacist beats a man NurPhoto/Getty Images

¿Se puede combatir el racismo con violencia?

PRINCETON – ¿Es lícito responder a las marchas de neonazis y supremacistas blancos con violencia?

Es la pregunta que plantean los trágicos hechos del 12 de agosto en Charlottesville (Virginia). Un grupo de supremacistas blancos marchó para protestar contra el plan de quitar de un parque público una estatua de Robert E. Lee, jefe del ejército confederado durante la Guerra Civil. Se organizó una contramarcha, y se desataron combates callejeros. Un nacionalista blanco llamado James Fields embistió con su auto a una multitud de contramanifestantes, matando a una mujer, Heather Heyer, y lesionando a otras diecinueve personas.

En una conferencia de prensa después de los hechos, el presidente Donald Trump dijo que “ambos lados” tenían responsabilidad por lo ocurrido. La aparente equiparación de racistas y opositores al racismo por parte de Trump suscitó enérgicas condenas, incluso de algunas importantes figuras del Partido Republicano. De más está decir que no se puede igualar a los neonazis y supremacistas blancos con quienes se oponen al racismo. Pero una lectura atenta de la transcripción de los comentarios de Trump sugiere que es posible una interpretación más piadosa.

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