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Sobre la visión de Angela Merkel

CAMBRIDGE – Mientras Europa se esfuerza por salvar el euro, el coro de quejas por la falta de una firme capacidad de dirección en las economías más importantes del mundo suena más fuerte. Muchos han señalado a la Cancillera alemana, Angela Merkel, por no fomentar una visión de Europa similar a la de su predecesor y mentor, Helmut Kohl. ¿Están en lo cierto los críticos?

Parte de lo que hacen los dirigentes eficaces es comunicar una visión que dé sentido a las políticas e inspire a otros para que los mueva a apoyarlas (y a quienes las proponen). Es una de las formas como los dirigentes contribuyen a la creación de objetivos compartidos y activan la actuación común. Semejante visión suele aportar un plan para el futuro destinado a alentar el cambio, aunque también puede representar el status quo –o el pasado– como atractivo, con lo que alienta la resistencia al cambio.

En cualquiera de los dos casos, sin una visión es difícil guiar a los demás a parte alguna. Frederick Smith, director general de Federal Express, ha sostenido que “la tarea primordial de un dirigente es la de comunicar la visión y los valores de una organización”.

Pero hay que ser cauteloso con las visiones. A veces los dirigentes creen que la visión puede resolver la mayoría de sus problemas, pero una visión errónea –o demasiado ambiciosa– puede perjudicar. George H.W. Bush fue criticado (y se autocríticó) por carecer de lo que llamó “el asunto de la visión”. Cuando su personal lo apremió para que hablara más audaz y extensamente, respondió: “No es algo propio de mí”.