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Un impuesto a la desigualdad

Los auges económicos en China y la India han ayudado a reducir la desigualdad global. En las últimas dos décadas, masas de indios y chinos han ido cerrando la brecha (en términos relativos) con el mundo rico.

Sin embargo, al mismo tiempo varios de los países verdaderamente pobres del mundo han quedado incluso más atrás (particularmente en África, donde los acontecimientos a menudo se describen como catastróficos) y ha aumentado la desigualdad al interior de la mayoría de los países. Se ha registrado una ampliación de la brecha de la desigualdad en los Estados Unidos (a partir de la administración de Ronald Reagan), el Reino Unido (a partir de Margaret Thatcher), Rusia durante su privatización y, más recientemente, en China y la India.

Este curso de los acontecimientos parece acentuar la desigualdad global. De modo que, en perspectiva, parece que ésta ha sido relativamente estable durante las últimas dos décadas.

¿Se debería hacer algo sobre esto? Muchos piensan que no es necesaria una acción global para combatir la desigualdad económica y argumentan que sólo importa la reducción de la pobreza. En palabras de Anne Krueger, Vicedirectora ejecutiva del FMI, “Los pobres están desesperados por mejorar sus condiciones materiales... en lugar de subir por [la escalera de] la distribución de los ingresos".