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Cómo evitar una nueva recesión estadounidense

CAMBRIDGE – Estados Unidos puede estar encaminado a una recesión en 2013. Incluso si el país evita caer en el "abismo fiscal", un acuerdo político muy mal diseñado que recorta el déficit demasiado rápido podría empujar a una economía, que ya es débil, a una recesión. Sin embargo, una implementación gradual en etapas de un tope general a las deducciones y eximiciones de impuestos (los llamados gastos impositivos), combinada con una reforma del gasto en subsidios, podría lograr la consolidación fiscal a largo plazo que Estados Unidos necesita sin correr el riesgo de entrar en una nueva recesión.  

La economía estadounidense ha avanzado con dificultad de la mano de una tasa de crecimiento de menos del 2% durante el pasado año, y las perspectivas para el 2013 son igualmente sombrías, aún sin el impacto del abismo fiscal. Es un ritmo de expansión demasiado débil como para tolerar el incremento del abismo fiscal en tasas impositivas y recortes de gastos, lo que reduciría la demanda por un total de 600.000 millones de dólares -aproximadamente el 4% del PBI- el año próximo, y aún más en los años subsiguientes.

La alternativa al abismo fiscal propuesta por el presidente Barack Obama incrementaría sustancialmente las tasas impositivas y limitaría las deducciones tributarias para el 2% de las personas que más ganan, que hoy pagan más del 45% del total de los impuestos federales a las ganancias personales. Su presupuesto también incrementaría los impuestos a las corporaciones y pondría fin al actual "festival" del impuesto sobre la nómina de sueldos, imponiendo un impuesto adicional del 2% a todos los asalariados.

En conjunto, estos cambios podrían reducir la demanda total en casi un 2% del PBI. Y las mayores tasas de impuestos marginales reducirían los incentivos para trabajar e invertir, obstaculizando aún más la actividad económica. Todo eso podría ser fatídico para una economía que todavía lucha por sostener una tasa de crecimiento de menos del 2%.