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Un retorno a Afganistán

KABUL – Como si el conflicto armado entre las fuerzas del Gobierno de Afganistán apoyadas por la coalición encabezada por los Estados Unidos por un lado y los talibanes por otro lado no fuera bastante, Afganistán afronta una crisis que quisiera que fuese un éxito: el “gran regreso”.

Desde Jalalabad hasta Herat–de hecho, por todo Afganistán del norte– se pueden ver las señales de los afganos que regresan del exilio: son los coloridos camiones pakistaníes que transportan vigas y ventanas, puertas y camas de madera;. las esposas y niños sentados encima.

La escala del desplazamiento fue enorme: en el momento culminante del éxodo, hasta seis millones de afganos vivían fuera del país, principalmente en Pakistán y Irán. Las tres cuartas partes, aproximadamente, de ellos huyeron después de la invasión soviética en 1979, mientras que cantidades menores escaparon del gobierno del Presidente prosoviético Najibullah o de la posterior guerra civil –que duró del 1992 al 1996– entre los diversos bandos de muyahidines y después del gobierno de los talibanes. Algunos –que habían apoyado a los talibanes– huyeron después de que sus dirigentes fueron derrocados, cuando la Alianza del Norte entró en Kabul en noviembre de 2001.

Desde entonces, más de 3,5 millones de refugiados afganos han vuelto ya a sus hogares. Aun así, los que aún siguen fuera de las fronteras de Afganistán constituyen el mayor contingente de refugiados del mundo y también hay muchos afganos emigrantes, en particular en Irán.