¿Amnistía para Saddam?

Altos funcionarios de los EU, incluyendo al secretario de la defensa Donald Rumsfeld, han sugerido recientemente que a Saddam Hussein y sus secuaces más importantes se les podría dar una amnistía por sus crímenes pasados a cambio de que salgan de Irak y eviten la guerra. ¿Es una buena idea esa amnistía? ¿Cómo la han de juzgar aquéllos que están intentando acabar con la práctica de exentar de castigo a funcionarios gubernamentales culpables de crímenes monstruosos?

Estas son preguntas de peso. Al tratar de contestarlas, hay dos consideraciones fundamentales. Primero, se debe evaluar la seriedad de los crímenes cometidos por los que habrán de salvarse del castigo. Segundo, debemos considerar cuántas muertes y sufrimiento se evitarían al permitir que el líder y sus secuaces queden libres. Un tercer factor que también hay que tomar en cuenta es el daño que se haría al sistema legal internacional que está surgiendo para terminar con la impunidad que durante mucho tiempo han disfrutado funcionarios gubernamentales que utilizan su poder para cometer atrocidades.

En cuanto a la seriedad del comportamiento criminal de Saddam Hussein, probablemente no hay en la actualidad otro funcionario en el poder en todo el mundo con tanta sangre en sus manos. Una lista incompleta de sus crímenes incluye:

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