0

Un Gulag Estadounidense

Recientemente, Estados Unidos (EU) logró el dudable honor de tener la mayor población en prisiones y cárceles en el mundo. Alcanzó ese cenit al sobrepasar a la quebrada Rusia (por mucho tiempo su único rival como sociedad de encarcelamiento en masa), después de que ésta liberara a miles de reclusos para ahorrar dinero. Unos años antes, conforme EU se apresuraba a encerrar a más personas que nunca por ofensas más leves que nunca, el tamaño absoluto de su población encarcelada sobrepasó al de China, a pesar de que la población de China es más de cuatro veces mayor que la de EU. Según una investigación conducida por la British Home Office, EU encarcela hoy en día a más de la quinta parte de la totalidad de reos en el mundo.

Hay algo amargamente irónico en esto. EU es en verdad una tierra de libertad, un lugar en el que las vidas, a menudo heridas por la injusticia en otras partes, pueden rehacerse. Qué trágico, por lo tanto, que durante los últimos veinte años los líderes políticos del país hayan decidido enfrentar muchos de los más nocivos efectos colaterales de la pobreza -desde el uso crónico de drogas y el establecimiento de mercados callejeros de drogas, hasta la prostitución, la membresía en pandillas y los graffitis en edificios públicos- a través de la utilización excesiva del encarcelamiento.

Qué doblemente trágico es que eso haya ocurrido en paralelo con un asalto político de los programas antipobreza de la ``Great Society'' establecidos durante la década de 1960; que las inversiones en infraestructura, en educación pública, en servicios de salud pública y en entrenamiento laboral que podrían reducir la criminalidad más efectivamente estén, en cambio, siendo reemplazadas por gastos públicos masivos en la construcción de nuevas prisiones para encarcelar a cientos de miles de ofensores leves. Con tales círculos viciosos de crimen, castigo y ``desinversión'' en las comunidades pobres, no es sorpresa que la población penitenciaria se haya incrementado a tal grado.

Los números que refuerzan este expansivo sistema penitenciario son extraordinarios. Alrededor de dos millones de estadounidenses están ahora cumpliendo sentencias en prisiones o cárceles, más de un millón de ellos por ofensas no violentas (la mayoría de ellas por uso de drogas o venta menor de drogas). Por cada cien mil residentes, EU tiene una tasa de encarcelamiento cinco veces mayor que la de Inglaterra, seis veces la de Canadá y siete veces la de Alemania.