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El estado de Estados Unidos

NUEVA YORK – Queda aún más de medio año antes de que se celebren las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y es imposible saber con certeza quiénes serán nominados como candidatos para representar a los principales partidos políticos, y mucho menos quién será el ocupante número 45 de la Casa Blanca. Sin embargo, no es demasiado pronto para evaluar el estado de ánimo de los más de 320 millones de habitantes del país y lo que dicho estado de ánimo significará para el hombre o la mujer cuya candidatura prevalezca en última instancia, en la que parece ser para la mayoría de personas a lo largo de todo el mundo una novela política sin fin.

Hoy en día, el estado de ánimo dominante en Estados Unidos es uno de considerable ansiedad, e incluso uno que muestra ira pura y simple. El Washington Post publicó recientemente una serie de cuatro partes de artículos que revelan la furia popular que se dirige contra Wall Street, los musulmanes, los acuerdos comerciales, Washington, las muertes por disparos de la policía, el presidente Barack Obama, los miembros del partido republicano, los inmigrantes y otros objetivos.

Una de las peores descripciones que se aplica a una persona en la actualidad es denominarla como “político profesional”. Los beneficiarios del presente estado de ánimo son los candidatos anti-sistema que defienden políticas que van en oposición al libre comercio y la reforma migratoria y que exigen un cambio radical en las actuales políticas fiscales y de gasto. Puede que los detalles de lo que ellos defienden sean muy diferentes, pero sus plataformas comparten una promesa de cambio radical de lo que es el statu quo.

Las razones para este estado de ánimo se hacen apenas evidentes por sí solas, ya que el país está mejor económicamente en comparación a la situación en la que estuvo hace una media docena de años, durante el período inmediatamente posterior a la crisis económica 2007-2008. Se han creado más de nueve millones de puestos de trabajo desde entonces, las tasas de interés están en niveles bajos (haciendo que los préstamos para casas y automóviles sean más asequibles), y la caída en el precio de la gasolina es el equivalente a una reducción de impuestos de $700 para la familia estadounidense promedio. Por otra parte, el mercado de valores ha aumentado alrededor de 200% desde su baja de hace siete años, y millones de personas que no tenían seguro de salud ahora tienen cobertura.