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Verdades inconvenientes sobre el déficit comercial estadounidense

CAMBRIDGE –  Estados Unidos tiene un déficit comercial de alrededor de $450 mil millones, o del 2,5% de su PIB. Eso significa que los estadounidenses importan $450 mil millones de bienes y servicios más de lo que exportan al resto del mundo. ¿Cómo se explica el enorme déficit que año tras año tiene EE.UU.; y, qué pasaría con el nivel de vida de los estadounidenses si dicho déficit disminuyera?

Es fácil culpar del gran déficit comercial a los gobiernos extranjeros que bloquean la venta de productos estadounidenses en sus mercados, lo que perjudica a las empresas estadounidenses y reduce el nivel de vida de sus empleados. También es fácil culpar a los gobiernos extranjeros que subsidian sus exportaciones a Estados Unidos, lo que perjudica a las empresas y a los empleados quienes pierden ventas que, a su vez, las hacen proveedores extranjeros (aunque los hogares estadounidenses en su conjunto se benefician cuando los gobiernos extranjeros subsidian lo que compran los consumidores estadounidenses).

Pero, las barreras de importación y las subvenciones a las exportaciones no son la razón del déficit comercial de Estados Unidos. La verdadera razón es que los estadounidenses están gastando más de lo que producen. El déficit comercial en general es el resultado de las decisiones de ahorro e inversión de los hogares y negocios estadounidenses. Las políticas de los gobiernos extranjeros afectan sólo en la forma como se divide ese déficit entre los socios comerciales de Estados Unidos.

La razón por la que las decisiones de ahorro e inversión de los estadounidenses impulsan el déficit comercial en general es sencilla: si un país ahorra más de la producción total en comparación con lo que invierte en equipos y estructuras empresariales, tiene una producción extra para vender al resto del mundo. En otras palabras, el ahorro menos la inversión es igual a las exportaciones menos las importaciones – una ecuación contable fundamental que es cierta en todos los países, todos los años.  

Por lo tanto, la reducción del déficit comercial de Estados Unidos requiere que los estadounidenses ahorren más o inviertan menos. Por su parte, las políticas que abren los mercados de otros países para los productos estadounidenses, o las que cierran los mercados estadounidenses para los productos extranjeros, no cambiarán, en general, el equilibrio de la balanza comercial.

Estados Unidos ha sido capaz de sostener un déficit comercial año tras año durante más de tres décadas debido a que los extranjeros están dispuestos a prestarle dinero para financiar sus compras netas, préstamos que se concretan mediante la compra de bonos y acciones estadounidenses o la inversión en bienes raíces y en otros negocios estadounidenses. No hay garantía de que esto continúe en las próximas décadas; pero, tampoco hay ninguna razón por la que esto debería llegar a su fin. Si bien las entidades extranjeras que prestan a los prestatarios estadounidenses quieren que se les pague ​​algún día, otras entidades pueden tomar su lugar constituyéndose en la próxima generación de prestamistas.

Sin embargo, si los extranjeros en su conjunto redujeran su demanda de activos financieros estadounidenses, los precios de esos activos disminuirían y las tasas de interés resultantes aumentarían. Las tasas de interés estadounidenses más altas desalentarían la inversión interna y aumentarían el ahorro interno, causando que el déficit comercial se contraiga.

El menor déficit comercial ayudaría a los exportadores y a las empresas estadounidenses que ahora compiten con las importaciones. Pero, una disminución del déficit comercial dejaría a los estadounidenses con menos producción para consumir en Estados Unidos o para invertir en Estados Unidos con el propósito de producir consumo en el futuro.

Y, esto es sólo parte de la historia. Además de la contracción de la cantidad restante de bienes y servicios disponibles para los hogares y negocios estadounidenses, la reducción del déficit comercial requiere que los bienes y servicios estadounidenses sean más atractivos para los compradores extranjeros y los bienes extranjeros sean menos atractivos para los compradores estadounidenses. Esto significa que se recibirían precios menores por las exportaciones de Estados Unidos y se pagarían precios mayores por las importaciones, debido a que dichos cambios en los precios serían provocados por una caída en el valor del dólar. Incluso con el mismo volumen físico de producción nacional, el valor de la producción estadounidense para los consumidores nacionales disminuiría, porque Estados Unidos tendría que exportar más producción para obtener el mismo valor de importaciones.

Los expertos en comercio estiman que para reducir el déficit comercial estadounidense en un 1% del PIB se requiere que los precios de las exportaciones disminuyan en un 10% o que los precios de las importaciones aumenten en un 10%. Una combinación de estos cambios en los precios es lo que se necesitaría para contraer el actual déficit comercial en un 2% de nuestro PIB, lo que llevaría a Estados Unidos cerca de un equilibrio en la balanza comercial. Sin embargo, como las exportaciones y las importaciones estadounidenses se encuentran en un nivel igual al 15% y al 12% del PIB, respectivamente, una disminución del 10% en los precios de las exportaciones reduciría el ingreso real promedio (ajustado a la inflación) en un 1,5%, mientras que un aumento del 10% en los precios de las importaciones reduciría los ingresos reales en un 1,2% adicional.

Por lo tanto, eliminar el déficit comercial requeriría desplazar alrededor del 2,5% de la producción física estadounidense al resto del mundo, así como un cambio en los precios de las exportaciones e importaciones que reducirá su valor real en otro 2,7% del PIB. En resumen, sin cambios en el nivel de producción nacional, los ingresos reales de los estadounidenses disminuirían en alrededor del 5%.

A largo plazo, la tasa de crecimiento de la producción nacional depende de lo que suceda con la inversión general estadounidense en plantas y equipos. Si el déficit comercial se contrae porque el consumo aumenta y la inversión cae, el menor nivel de inversión hará que la tasa de crecimiento sea menor, disminuyendo aún más el nivel de ingresos reales a largo plazo. Pero, si el déficit comercial se aminora porque los hogares ahorran más y los déficits públicos se reducen, es posible tener un nivel más alto de inversión – y, consecuentemente, mayores ingresos a largo plazo.

Por lo tanto, los cambios en la tasa de ahorro estadounidense se constituyen en la clave para el equilibrio de su balanza comercial, así como para su nivel de ingresos reales a largo plazo. Que se culpe a otros de lo que ocurre, no alterará este hecho.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.