La retirada de Asia por parte de los Estados Unidos

La prevista retirada de Asia de tropas por parte de los Estados Unidos, que el Presidente George W. Bush anunció el 16 de agosto, no tiene por qué perjudicar a la paz y la estabilidad en esa región y, en particular, en Corea, pero una condición fundamental para un redespliegue sin problemas de las tropas de los EE.UU. es la de que este país celebre estrechas consultas con sus aliados, cosa que no ha hecho bien hasta ahora.

Para que esa retirada, ya inevitable, salga bien, se tienen que tener en cuenta en serio las opiniones de Corea del Sur y del Japón. En cambio, el anuncio -y después la ejecución- unilateral de la retirada puede perjudicar el propio objetivo al servicio del cual deben estar las restantes tropas estadounidenses en Asia: el de garantizar la disuasión, la estabilidad y la no proliferación en Corea y en Asia.

El plan de retirada está causando innumerables preocupaciones. En el Japón, existe la preocupación de que lo convierta en el puesto de mando en primera línea de los Estados Unidos en Asia, lo que posiblemente rebase el alcance de su tratado bilateral de seguridad con este país. Un resultado es el de que China se sienta nerviosa ante las consecuencias de cualquier ampliación de la alianza militar americanojaponesa.

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