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La lucha de clases política de Estados Unidos

NUEVA YORK - Estados Unidos está en curso de colisión consigo mismo. El acuerdo alcanzado este mes entre el presidente Barack Obama y los republicanos en el Congreso para extender los recortes fiscales iniciados hace una década por el presidente George W. Bush está siendo saludado como el comienzo de un nuevo consenso bipartidista. Creo, en cambio, que es una falsa tregua de lo que será una batalla campal por el alma de la política estadounidense.

Al igual que en muchos países, los conflictos sobre la moral pública y la estrategia nacional se reducen a cuestiones de dinero. En los Estados Unidos, esto es más cierto que nunca. El país un déficit presupuestario anual de alrededor de $ 1 billón, que puede ampliarse aún más como resultado del nuevo acuerdo tributario. Este nivel de endeudamiento anual es demasiado alto. Hay que reducirlo, pero ¿cómo?

El problema es la política corrupta y la pérdida de moral cívica de los Estados Unidos . Un partido político, los republicanos, apuesta a poco más que a reducir los impuestos, objetivo que pone por encima de cualquier otro. Los demócratas tienen una gama algo más amplia de intereses, como el apoyo a la atención de salud, la educación, la formación y la infraestructura. Pero, al igual que los republicanos, también están interesados en regalar con profusión recortes de impuestos a sus grandes contribuyentes de campaña, entre los que predominan los estadounidenses ricos.

El resultado es una paradoja peligrosa. El déficit presupuestario de EE.UU. es enorme e insostenible. Los pobres se ven exprimidos por los recortes en los programas sociales y un mercado laboral débil. Uno de cada ocho estadounidenses depende de cupones para alimentos para comer. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias, un partido político quiere acabar con los ingresos fiscales por completo, y el otro se ve arrastrado fácilmente, contra sus mejores instintos, en aras de mantener contentos a sus contribuyentes ricos.