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La Navidad perpetua de Estados Unidos

¿Ha trascendido Estados Unidos las leyes de la economía? Mientras comienza un Año Nuevo, EE.UU. continúa en su carrera por adelantar a sus contrapartes del mundo desarrollado. ¿El inmenso déficit comercial estadounidense? No es problema. En 2005 se profundizó aún más, y el dólar no hizo más que fortalecerse. ¿Baja inversión y un sistema de educación primaria en deterioro? No hay de qué preocuparse. La superflexible economía de EE.UU. se las sigue arreglando para producir más con menos.

Tampoco hay signos de que la hegemonía económica estadounidense comience a verse afectada por el peso de mantener su dominación militar unilateral. En lugar de sentir el efecto de las privaciones de los tiempos de guerra, como cualquier país normal, los consumidores estadounidenses están comportándose como si todo el año fuera Navidad.

Hay quienes creen en la idea de que Estados Unidos es una nación excepcional. Estos creyentes argumentan que los consumidores estadounidenses pueden mantener sus hábitos de derroche porque la economía de su país es mejor que ninguna otra. El mercado laboral de EE.UU. es más flexible que el de Europa, permitiéndole reaccionar más ágilmente a las siempre cambiantes arenas de la globalización. Y, a diferencia de otros países, especialmente de América Latina y Asia, el sistema estadounidense poda sin piedad los cuadros dirigentes corporativos débiles.

Más aún, estos creyentes citan el mejor financiado e hipercompetitivo sistema universitario de Estados Unidos, que absorbe una proporción desproporcionada de los mejores estudiantes e investigadores del mundo. Muchos eligen finalmente emigrar a EE.UU. de manera permanente, y para ellos es relativamente fácil hacerlo, gracias a una sociedad que todavía recibe a los extranjeros con los brazos abiertos (aunque las cosas se hayan puesto más difíciles desde 2001). Además de todo eso, el ejército de EE.UU., en lugar de ser una carga, alimenta la superioridad tecnológica del país al subsidiar la investigación básica.