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La recesión política de los Estados Unidos

BERKELEY – Ahora hay un 36 por ciento de probabilidades de que los Estados Unidos estén en recesión el año que viene. La razón es enteramente política: la polarización partidista ha alcanzado niveles jamás vistos, lo que amenaza con despeñar la economía de los EE.UU. por el “precipicio fiscal”: los aumentos de impuestos y recortes de gastos automáticos que entrarán en vigor al comienzo de 2013, a no ser que los demócratas y los republicanos lleguen a un acuerdo para impedirlo.

Hace más de un siglo, durante la primera “edad de oro”, la política americana estuvo también profundamente polarizada. En 1896, el futuro Presidente Theodore Roosevelt fue un perro de presa republicano. Denunció al candidato presidencial demócrata William Jennings Bryan como simple marioneta del siniestro gobernador de Illinois, John Peter Altgeld.

Según dijo Roosevelt, Bryan “sería como arcilla en manos de un alfarero bajo el astuto control del ambicioso y desaprensivo comunista de Illinois”. La “libre acuñación de plata” sería “tan sólo un paso hacia el socialismo general que es la doctrina fundamental de su credo político”. Altgeld y él “pretend[ía]n subvertir las (…) políticas esenciales que han controlado al Gobierno desde la fundación de la nación”.

Ese lenguaje es tan extremoso como el que podemos oír ahora… y de labios de un hombre que poco después pasaría a ser Vicepresidente (y después Presidente, a raíz del asesinato de William McKinley). Hemos oído al Gobernador de Texas, Rick Perry, pedir indirectamente el linchamiento de su compañero republicano Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal, en caso de que visitara el Estado de la Estrella Solitaria, y hemos visto al Secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, examinar la posibilidad de eliminar de los comicios de ese Estado al Presidente Barack Obama, porque, según indicó Kobach, “no es un ciudadano nativo”.