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Estados Unidos y su política vudú de los derechos humanos en Haití

PUERTO PRÍNCIPE.- El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos publicó recientemente documentos que detallan intentos alarmantes de parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del gobierno estadounidense de utilizar los préstamos destinados a salvar vidas en Haití como una palanca para urdir estrategias que desembocaran en los resultados políticos deseados. Estos documentos revelan las acciones de los Estados Unidos para impedir un préstamo del BID por un monto de 146 millones de dólares, aprobado en 1998, que se destinaría al suministro de agua limpia, la oferta de servicios de salud y de educación a los niños, la construcción de caminos rurales y el mejoramiento de la vida de los haitianos.

El BID, el banco de desarrollo regional más grande del mundo, trabaja en América Latina y en el Caribe con el supuesto propósito de “activar el desarrollo económico y social”. Sin embargo, sus acciones en Haití han desbaratado estos objetivos.

Unos préstamos del BID, de aproximadamente 54 millones de dólares, destinados a la infraestructura hídrica en Haití, en donde literalmente se encuentra la peor agua del mundo, demostraron que son una vía segura para prevenir las enfermedades mortales originadas por el agua. Esos préstamos, diseñados para ayudar a hacer valer el derecho al agua de calidad en la nación más pobre del Hemisferio Occidental, así como las vidas que podrían haber salvado, se convirtieron, en cambio, en motivos de extorsión de un deliberado juego de poder político.

En 2001, funcionarios estadounidenses amenazaron con utilizar su influencia para impedir que los fondos del BID, que ya habían sido aprobados, llegaran a Haití a menos que el partido mayoritario se sometiera a las exigencias políticas de aceptar una determinada distribución de puestos en un órgano de supervisión electoral del país. Poco después, a instancias de los Estados Unidos, el BID y sus miembros, en lugar de liberar los préstamos como se había planeado, decidieron, en un  acto sin precedentes, incluir más condiciones en las que solicitaban que Haití tomara medidas políticas para liberar los fondos. Esto violó la propia carta del BID que prohíbe estrictamente a esa institución y a sus miembros intervenir en los asuntos políticos internos de los Estados miembros.