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Qué hace grande a Estados Unidos

CAMBRIDGE – Las investiduras presidenciales y las ceremonias de graduación suelen ser eventos muy emotivos. Son ritos de iniciación, que marcan tanto un fin como un nuevo comienzo en la vida de un país o de una persona.

Como profesor del KennedySchool of Government de la Universidad de Harvard, asisto a nuestra ceremonia de graduación todos los años. A pesar de esta regularidad, todavía me emociono al ver a mis estudiantes finalizando una etapa de sus vidas y contemplando sus futuros.

Uno de los momentos más destacados de nuestra ceremonia es un video en el que profesores y personalidades públicas leen, línea por línea, el discurso de investidura pronunciado por John F. Kennedy. Este texto fue escrito hace 56 años, en un mundo diferente, cuando la Guerra Fría, la amenaza del Armagedón nuclear y los desafíos que enfrentaban tantos estados pobres de reciente independencia, dominaban las inquietudes de los líderes internacionales. No obstante, este discurso de menos de 14 minutos de duración, nunca deja de emocionar e inspirar a todos los asistentes, incluso esa mitad de los graduandos y sus familiares que provienen de otras naciones, cercanas y lejanas.

Para comprender por qué ocurre esto, es útil recordar algunos de sus fragmentos más famosos. En primer lugar, figura la promesa que hace Kennedy de defender la libertad para los amigos y frente a los enemigos: "Que toda nación sepa, nos desee bien o mal, que pagaremos cualquier precio, cargaremos cualquier peso, enfrentaremos cualquier penuria, apoyaremos a todo amigo, nos opondremos a todo enemigo, para asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad".