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Un nuevo plan de acción para las relaciones entre Estados Unidos y China

NUEVA YORK – En las próximas décadas nada tendrá mayor importancia para la paz, la prosperidad y la gobernanza del planeta que el modo en que Estados Unidos y China manejen el cambio de equilibrio de poder que actualmente está ocurriendo entre ellos. En el largo plazo, los demás temas urgentes de hoy, como la relación de Rusia con Occidente y los acontecimientos en el tumultuoso Oriente Próximo, parecerán en comparación meros asuntos secundarios.

La relación sino-estadounidense se ha vuelto peligrosa porque en ambos países hay importantes facciones que parecen desear un conflicto. Por el lado chino, bajo el asertivo liderazgo de Xi Jinping, el gobierno ya no se guía por el mandamiento de Deng Xiaoping de que el país debe “ocultar su fortaleza, esperar el momento oportuno y no tomar nunca la iniciativa” en los asuntos internacionales. Ha impulsado reclamaciones manifiestamente expansionistas, en especial en el Mar del Sur de China, y mostrado una clara determinación a oponerse a que el dominio estadounidense en la región continúe indefinidamente. La visión predominante en China es que EE.UU. quiere aislarla, limitarla y socavarla como país.

Lamentablemente, por el lado estadounidense hay bastantes evidencias que ayudan a confirmar esa sensación. Más allá de lo que varias de las autoridades estadounidenses digan en privado, su discurso en público refleja casi invariablemente la intención de seguir siendo a perpetuidad la potencia dominante del mundo, y específicamente en Asia.

La expresión más reciente y beligerante de esta postura se puede ver en un informe para el Consejo de Relaciones Exteriores escrito por Robert Blackwill y Ashley Tellis, en que argumentan que el objetivo central de la gran estrategia estadounidense debe ser “preservar la primacía de Estados Unidos en el sistema mundial” y proponen adoptar con urgencia una serie de fuertes medidas económicas, políticas y militares para “equilibrar” a China. Dicen que no se trata de una estrategia de “contención”, pero resulta ser exactamente eso.