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¿Estados Unidos en velocidad de pérdida?

NEWPORT BEACH - A juzgar por el nerviosismo de los mercados y "las expectativas de consenso", las perspectivas económicas de Estados Unidos son confusas. Un día, el país está al borde de una recesión de doble caída, y al siguiente está a punto de una potente recuperación, impulsada por consumidores fuertes y multinacionales de origen local que comienzan a desplegar, por fin, sus enormes reservas de efectivo. En el proceso, los mercados empujan a los inversionistas a una salvaje montaña rusa, en que la crisis europea (plagada de todavía más confusión y volatilidad) no hace más que agravar su mareo.

Se trata de una situación tan comprensible como inquietante para el bienestar de Estados Unidos y la economía global. Refleja el impacto de realineamientos económicos y financieros (e históricos) fundamentales, respuestas de política insuficientes y  rigideces que afectan a todo el sistema e impiden un cambio estructural. Como resultado, existen ahora dudas legítimas sobre el funcionamiento subyacente de la economía de EE.UU. y, por tanto, su evolución en los próximos meses y años.

Una manera de entender las condiciones actuales -y lo que se necesita para mejorarlas- es considerar dos acontecimientos que hace poco atrajeron una considerable atención internacional: el lanzamiento del avión de pasajeros Dreamliner de Boeing y el trágico fallecimiento de Steve Jobs de Apple.

Comencemos con algunos elementos de dinámica aeronáutica simple, utilizando una analogía que a mi colega de PIMCO, Bill Gross, se le ocurrió para describir los riesgos económicos que enfrenta la economía estadounidense. Para que el Dreamliner despegue, ascienda y se mantenga a una altitud constante, debe hacer más que avanzar hacia adelante. Tiene que hacerlo lo suficientemente rápido como para superar umbrales físicos críticos significativamente mayores que los que rigen para la mayoría de los demás aviones Boeing, que son más pequeños.