¿Estados Unidos en velocidad de pérdida?

NEWPORT BEACH - A juzgar por el nerviosismo de los mercados y "las expectativas de consenso", las perspectivas económicas de Estados Unidos son confusas. Un día, el país está al borde de una recesión de doble caída, y al siguiente está a punto de una potente recuperación, impulsada por consumidores fuertes y multinacionales de origen local que comienzan a desplegar, por fin, sus enormes reservas de efectivo. En el proceso, los mercados empujan a los inversionistas a una salvaje montaña rusa, en que la crisis europea (plagada de todavía más confusión y volatilidad) no hace más que agravar su mareo.

Se trata de una situación tan comprensible como inquietante para el bienestar de Estados Unidos y la economía global. Refleja el impacto de realineamientos económicos y financieros (e históricos) fundamentales, respuestas de política insuficientes y  rigideces que afectan a todo el sistema e impiden un cambio estructural. Como resultado, existen ahora dudas legítimas sobre el funcionamiento subyacente de la economía de EE.UU. y, por tanto, su evolución en los próximos meses y años.

Una manera de entender las condiciones actuales -y lo que se necesita para mejorarlas- es considerar dos acontecimientos que hace poco atrajeron una considerable atención internacional: el lanzamiento del avión de pasajeros Dreamliner de Boeing y el trágico fallecimiento de Steve Jobs de Apple.

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