rached1_RAPHAELALVESAFPGettyImages_lonetreeempyfieldamazon Raphael Alves/AFP/Getty Images

La Amazonía es de todos

RÍO DE JANEIRO – En 1989, el presidente brasileño José Sarney declaró desafiante ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “La Amazonía es nuestra”. La evidente fuerza nacionalista del eslogan lo convirtió en un favorito de los políticos de derecha, incluidos congresistas vinculados con empresas de construcción que tienen intereses en el desarrollo del territorio selvático. Treinta años después, el presidente Jair Bolsonaro es su nuevo líder y está poniendo en riesgo el bienestar no sólo de la Amazonía, sino de Brasil y de todo el planeta.

Bolsonaro sostiene que el reclamo de Brasil sobre la Amazonía es en beneficio del país, y que los actores extranjeros que critican la explotación brasileña de esa región (desde los gobiernos europeos al papa Francisco) promueven la biodiversidad con el único objetivo de poder explotarla en el futuro. Con su característica misoginia, hace poco declaró que “Brasil es una virgen a la que todos los depravados extranjeros desean”.

Pero Bolsonaro no quiere mantener casta a la Amazonía; sólo quiere estar entre quienes la exploten. Su promoción del desarrollo del territorio selvático y sus ataques a la regulación ambiental llevaron, por ejemplo, a la expansión de actividades agroindustriales, en particular la ganadería, y al desmonte ilegal. Según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil, la deforestación de la parte brasileña de la selva amazónica registró en junio un incremento interanual del 88%.

We hope you're enjoying Project Syndicate.

To continue reading, subscribe now.

Subscribe

or

Register for FREE to access two premium articles per month.

Register

https://prosyn.org/THEMKApes