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La tierra de los hombres

NUEVA DELHI – En la colección de cuentos Hombres sin mujeres, Ernest Hemingway estudia las tensas relaciones entre los géneros. En uno de los relatos más conmovedores, un joven convence a su pareja de abortar, pues considera que su hijo nonato será un obstáculo para su posición. La mujer acaba por ceder.

Ese cuento, publicado hace más de 80 años, sigue siendo pertinente en la India actual, donde los fetos femeninos corren serios riesgos. Según el censo de 2011, el coeficiente de género infantil del país cayó de 927 a 914 niñas por 1000 niños, el nivel más bajo en 60 años. Los coeficientes en los estados del norte son particularmente alarmantes: únicamente Himachal Pradesh tiene un coeficiente de niñas por niños superior a 900.

Pese a que son ilegales, en toda la India se utilizan análisis de ultrasonido para determinar el sexo con el fin de abortar grandes cantidades de fetos femeninos sanos. Pero también hay graves preocupaciones sobre las operaciones legales. La genitoplastia –una operación para cambiar el sexo de niñas recién nacidas—es un negocio muy preocupante que está en pleno crecimiento.

Esto sólo se puede describir con un término: genericidio. Si no se controla, en la próxima generación de la India habrá una grave escasez de mujeres.