La independencia en el ámbito de la vacunación

WASHINGTON, DC – Los primeros años de este siglo han sido intensos para la salud mundial. Los donantes internacionales - sean gobiernos nacionales, como Estados Unidos a través de su programa PEPFAR, o nuevas iniciativas de financiación internacional, como el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria y Gavi, la Alianza por las Vacunas- han invertido miles de millones de dólares en programas nacionales de control de enfermedades y sistemas sanitarios, salvando millones de vidas.

Pero ahora algunos de los países que se han beneficiado de estos programas se enfrentan a un nuevo desafío: mantener las ganancias logradas una vez que se retire el apoyo externo. En último término, esta transición será la base sobre la que se juzguen las iniciativas de los donantes y las iniciativas de asistencia sanitaria en su conjunto.

Consideremos Gavi, la Alianza por las Vacunas. Fundada en 2000 por una asociación de donantes importantes, agencias internacionales y líderes del sector de las vacunas, la meta de Gavi es ayudar a los países más pobres del mundo a introducir nuevas vacunas que salvan vidas y fortalecer sus programas de inmunización. Cuando el ingreso anual per cápita de un país se eleva por encima de un cierto umbral (actualmente $ 1.580) se vuelve inelegible para el apoyo de Gavi

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