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EMBARGOED UNTIL SUNDAY, JULY 5

por Kofi Annam

Nueva York – La recesión económica global se ha traducido en una crisis del desarrollo para África, reveladora de la vulnerabilidad del continente no sólo a la contracción económica sino también al cambio climático. La alteración de los patrones climáticos ya está afectando las vidas de millones de africanos, al reducir la seguridad alimentaria, facilitar la propagación de enfermedades como la malaria y gatillar migraciones masivas. El sustento y las vidas de millones de personas se encuentran amenazados.

Paradójicamente, esta crisis representa también una oportunidad única para África. La urgencia de los esfuerzos por abordar el cambio climático está revelando interesantes perspectivas relacionadas con la mitigación del cambio, especialmente en cuanto a energías renovables y crecimiento con baja emisión de gases de carbono. Hay una posibilidad real de encausar los países a un nuevo modelo de desarrollo que beneficie no sólo a África, sino también al mundo.

En el intertanto, es fundamental la adaptación al cambio climático. Para África, esto significa "impermeabilizar" el desarrollo mediante el aumento del rendimiento de las cosechas, la inversión en cultivos resistentes al clima, la promoción de la agricultura de secano, y la expansión de las medidas de control médico de las enfermedades transmitidas por vector. Para adaptarse, África necesita recursos adicionales, más numerosos y cuantiosos que los compromisos de ayuda actuales.