Frédéric Soltan

Debemos cerrar la brecha de apatía de la juventud

NAIROBI – Cuando los países que son miembros de las Naciones Unidas adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible hace dos años, se comprometieron a reducir sustancialmente “la proporción de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni están en capacitación”. Ese compromiso será prácticamente imposible de cumplir a menos que la participación política de jóvenes aumente considerablemente.

Los jóvenes son fundamentales para el progreso. Como dijo el presidente estadounidense Barack Obama el año 2015 en un discurso en Nairobi, “ningún país puede alcanzar todo su potencial a menos que aproveche el talento de toda su población”. Y, la juventud, en la actualidad, engloba a una gran parte de la población – el 18% de la población mundial, para ser exactos. La proporción es aún mayor en gran parte del mundo en desarrollo. La mediana de la edad de la población de África es de sólo 19,5 años.

Teniendo en cuenta únicamente la cantidad, sin llegar a mencionar el aumento de las tasas de educación y alfabetización, se puede afirmar que los jóvenes pueden hacer que todo cambie muchísimo, debido a que ellos pueden dar forma al discurso político y a los resultados electorales. Sin embargo, eso requiere que ellos se comprometan y estén activos.

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