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La diáspora de África al rescate

DAKAR – La oleada de noticias sobre el intensificado sufrimiento de África –más pobreza, malnutrición, guerras intestinas y muerte– ante la reciente crisis financiera mundial tiene un carácter tremendamente familiar. Casi por doquier, los medios de comunicación plasman las conclusiones académicas en ilustraciones gráficas de brutalidad y desesperación en lugares como, por ejemplo, Guinea y la República Democrática del Congo.

Pero hay otro aspecto, del que lamentablemente se informa poco, de la historia. Los países africanos, que habían quedado fuera de los mercados internacionales de capitales durante la mayor parte de los cinco últimos decenios, se han librado en gran medida de las desdichas emparejadas de la conmoción financiera y la recesión económica.  Las economías del continente experimentaron una desaceleración, pero no una recesión. De hecho, según McKinsey & Company, la contribución de África al crecimiento económico mundial en 2009 fue la tercera en importancia, después de las de China y la India.

Además, varios países africanos han recibido calificaciones de agencias de crédito, lo que les ha abierto las puertas de los centros financieros mundiales. En algunos casos, dichas calificaciones han resultado equivalentes a las de países como, por ejemplo, Turquía o la Argentina o mayores. Se están creando bolsas de valores en todo el continente.

Además, países como, por ejemplo, China, la India y Brasil han llegado a ser una plataforma para un aumento de las exportaciones y el inicio de un modelo de cooperación basado en el comercio, la inversión y la transferencia de tecnología, en lugar de “ayuda”. Tan sólo el comercio China-África aumentó de 10.000. millones de dólares en 2000 a 107.000 millones en 2008 y se están invirtiendo miles de millones de dólares en producción de petróleo, minería, transporte, generación y transmisión de electricidad, telecomunicaciones y otras infraestructuras.