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La educación y la seguridad de Afganistán

NUEVA YORK – El presidente Joe Biden ha decidido que es hora de sacar las tropas estadounidenses de Afganistán, primer país al que Estados Unidos envió soldados tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Biden puso a la retirada una fecha límite significativa (el 20.º aniversario de los atentados), pero las tropas estadounidenses se fueron mucho antes, y a principios de julio sólo quedaban 600 efectivos, sin contar otras fuerzas de la OTAN y miles de contratistas privados.

El cronograma de Biden recibió los elogios de quienes quieren poner fin a las «guerras interminables» cuanto antes. Pero también generó críticas de quienes predicen que el gobierno afgano se caerá, que los talibanes tomarán el poder y que se reiniciarán las actividades de Al Qaeda. Ya hay un aumento de violencia, y existe el riesgo de que se reviertan los avances logrados en áreas como los derechos de las mujeres, la higiene y la salud. Pero hay modos de mitigar esos riesgos que tienen poca relación con la presencia de tropas.

Hoy parece que la dimensión militar de la política de Estados Unidos para Afganistán se lleva toda la atención. El general David Petraeus, exjefe del Comando Central de los Estados Unidos y exdirector de la CIA, advirtió: «terminar el involucramiento estadounidense en una guerra interminable no es terminar la guerra interminable. Sólo es terminar nuestro involucramiento. Y me temo que esta guerra se va a poner peor». Petraeus también señaló que Estados Unidos está perdiendo una plataforma valiosa desde donde llevar adelante campañas antiterroristas regionales, y concluyó que Estados Unidos lamentará la decisión de retirarse.

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