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La nueva era de la publicidad

MENLO PARK (CALIFORNIA) – La publicidad interesa a todo el mundo y no sólo a las empresas comercializadoras. Al fin y al cabo, la publicidad es la que sufraga gran parte del contenido que muchos vemos (incluido el de este periódico), pero también nos habla de nuevos productos e incita a las empresas a mejorar sus productos y servicios. Naturalmente, existe publicidad buena y mala (y productos buenos y malos).

Por fortuna, la publicidad va a cambiar –y debe hacerlo– de una forma que acentuará lo bueno y reducirá lo malo... porque los publicistas van a necesitar cada vez más la ayuda de los consumidores para hacer correr la voz y los consumidores no darán su apoyo a los productos malos. (Se trata de una afirmación exagerada y ligeramente utópica, pero algo de verdad hay en ella.)

Naturalmente, a veces me cuesta mucho explicar a qué me refiero cuando digo que la publicidad debe cambiar. Debe pasar del envío de “mensajes” a unos consumidores pasivos al patrocinio, la publicidad indirecta y la comunicación con unos consumidores activos. Las aptitudes tradicionales para la publicidad cederán el paso a las de los relaciones públicas.

Cuando intento explicarlo, los publicistas con frecuencia me miran con expresión de no entender.